Héctor Socas-Navarro, el astrofísico que busca vida inteligente en el cinturón de Clarke

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ABC, El País, The Guardian, National Geographic o la BBC. Decenas de medios de comunicación se han hecho eco recientemente de la publicación de Héctor Socas-Navarro, un astrofísico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que ha desarrollado un indicador con el que detectar vida inteligente en otros planetas.

Canario de nacimiento, al astrónomo español le ha resultado divertida la repercusión que ha tenido su tecnomarcador, que es como se conoce a los indicadores pensados para descubrir especies extraterrestres inteligentes. Si bien el suyo no es el primero (piénsese en las esferas de Dyson, unas posibles megaestructuras artificiales que permitirían recoger la luz de una estrella y alimentar así a una especie alienígena avanzada), se basaría en prestar algo más de atención a los datos extraídos cuando observamos el cinturón de Clarke de los planetas.

Científico vocacional, de niño Héctor Socas-Navarro quiso ser astronauta pero acabó siendo conquistado por la inmensidad del espacio que Carl Sagan mostró en la serie documental Cosmos, allá en la década de los ochenta. Se pasó las últimas Navidades sumergido en el desarrollo del tecnomarcador, disfrutando de los polvorones y el turrón mientras se divertía con las matemáticas. Su estudio, fruto de la casualidad, ha sido publicado en la revista científica The Astrophysical Journal, y curiosos ante el éxito, en JUGUETRÓNICA hemos querido hablar con él para saber más acerca de su tecnomarcador.

JUGUETRÓNICA: ¿De qué hablamos cuando hablamos de tecnomarcadores? 

Héctor Socas: El hombre siempre ha soñado con la posibilidad de que exista vida en otros planetas. Pero eso, que siempre ha sido algo más bien filosófico porque nunca hemos tenido la capacidad de poder observar en otros planetas si hay vida o no, está a punto de cambiar. Estamos en una época en la que con los telescopios que se están construyendo en la actualidad, pensamos que en 10 o 20 años podremos analizar la atmósfera en otros planetas de otras estrellas.

Si nosotros viéramos la atmósfera de la Tierra a día de hoy, si fuéramos extraterrestres que viviéramos en Próxima Centauro y con nuestros telescopios somos capaces de analizar la composición de dicha atmósfera, podríamos saber que hay vida. ¿Por qué? Porque hay una serie de gases en la atmósfera, como el dióxido de carbono, el vapor de agua o el ozono, que no podrían existir en esas proporciones de forma inorgánica. Para que existan tiene que haber procesos biológicos que estén dando lugar a las proporciones de esos gases en la atmósfera. Esto son los biomarcadores.

Como te digo, somos optimistas de que en los próximos 15, 20 o 30 años, con estos grandes telescopios futuros que se están construyendo hoy día, podremos analizar la atmósfera de miles de planetas y con suerte encontrar en alguno de ellos estos biomarcadores. Y esto es alucinante porque sería la primera vez en la Historia de la Humanidad que realmente tenemos la posibilidad de decir «aquí hay vida».

¿Qué pasa? Que una cosa es detectar vida y otra, vida inteligente. [Esto] Es mucho más difícil. Y lo que se piensa es: ¿cómo podemos buscar el equivalente a esos biomarcadores, pero que esté relacionado con la tecnología? Y eso son los tecnomarcadores. Que haya algo en otro planeta que tú puedas observar y que indique que se está haciendo uso de tecnología artificial.

héctor socas-navarro cinturón de Clarke

J: ¿Y por qué habría que fijarse en el cinturón de Clarke de un planeta?

H.S: Una de las formas que más éxito ha tenido para detectar planetas en otras estrellas es lo que se llama tránsito. Tránsito quiere decir que, cuando un planeta orbita alrededor de su estrella, al pasar por delante de la misma tapa un poco de su luz. Entonces si nosotros estamos observando una estrella continuamente durante mucho tiempo, podemos ver cómo su luz disminuye cuando pasa un planeta. Podemos medir la luz de una estrella y podemos detectar esas variaciones tan pequeñas de brillo. De esa forma hemos detectado miles de exoplanetas.

La idea es que si un planeta estuviera rodeado por una nube de muchos satélites, esa nube también la podríamos ver por lo mismo: porque taparía un poco la luz de la estrella. Lo que pasa es que tendrían que ser muchos satélites. Y una de las cosas que se indica en el artículo es calcular cuánta densidad de satélites necesitarías para que con nuestros telescopios actuales podamos detectar el paso de esos satélites.

La cuestión es que si son satélites en el cinturón de Clarke (a 36.000 kilómetros de altura de un planeta), no existe ninguna causa natural para que se trate de satélites naturales. [La del cinturón de Clarke] Es una altitud útil para una sociedad tecnológica porque siempre se mantienen fijos en el cielo cuando lo ves desde la Tierra. [En definitiva] Si tú detectas que un planeta tiene objetos a la altitud de Clarke quiere decir, casi seguro, que esos objetos son artificiales.

J: ¿Y si nuestro cinturón de Clarke fuera observado por otras especies? ¿Deberíamos sentir miedo como lo alarmaba Stephen Hawking? 

H.S: En la búsqueda de inteligencia extraterrestre hay dos posturas. La de Hawking, que resultaba un poco paranoica, no es quizás la mayoritaria. Yo diría que hay una minoría de científicos que temen el contacto con extraterrestres por diversas razones. Para mi la más importante es que las distancias son tan enormes y además existe una limitación que es la velocidad de la luz y que no se puede superar, que aunque tú puedas contactar con una civilización ni ellos vendrían ni nosotros iríamos. Estamos aislados en el Universo y si hay otros seres por ahí, [éstos] están aislados también. Todos estamos aislados porque el espacio es muy grande.

No existe, a diferencia de las películas de ciencia ficción, la posibilidad de que uno pueda coger una nave espacial, ir a una estrella cercana e invadir un planeta porque eso no es viable. Se tardarían siglos en llegar a otra estrella y aparte no hay tampoco ningún interés, no hay recursos. Los materiales por los que están formados los planetas son los mismos en todas las partes de la Galaxia.

En general hay dos tipos de búsqueda: lo que se llama búsqueda pasiva y búsqueda activa. Uno puede escuchar para detectar si en algún lugar hay extraterrestres o uno puede enviar mensajes. A día de hoy lo que estamos haciendo es escuchar y lo que propone este tecnomarcador es observar para ver si descubres que en algún lugar hay extraterrestres.

héctor socas-navarro stephen hawking

J: Entonces sería más bien por curiosidad, para saber que no estamos solos en el Universo, ¿no?

H.S: Exactamente. ¿Qué pasa? Que nosotros también tenemos un cinturón de Clarke, que ahora mismo es muy escaso y no creo que se pueda ver desde otras estrellas. Pero estamos aumentando exponencialmente todos los satélites que tenemos en el cinturón de Clarke. Y si extrapolas al ritmo actual, resulta que en el año 2200 tendríamos tal densidad [de satélites] que seríamos visibles con la tecnología actual. Este argumento serviría también como advertencia para plantearse si queremos ser visibles o no.

J: ¿Cómo se te encendió la bombilla?

H.S: (Se ríe) Pues es una historia curiosa. Normalmente me dedico a estudiar el Sol o algunas estrellas del tipo solar. Esto de buscar extraterrestres es una cosa que no se me había pasado por la cabeza. Desde hace tres años unos amigos y yo tenemos un programa de podcasts llamado Coffee Break: Señal y Ruido, que se emite en algunas emisoras de radio y que está siendo muy popular. [En él] Hacemos un repaso de noticias de ciencia en general, [aunque] sobre todo de astrofísica. Los oyentes nos mandan preguntas y una vez, no sé por qué estábamos hablando de satélites, un oyente preguntó cuál sería la altitud de la órbita de Clarke del Sol. [Es decir] Si tú pusieras un satélite alrededor del Sol a qué distancia tendría que estar del mismo para ser geoestacionario, para que una vuelta sea el mismo tiempo que una rotación al Sol.

Entonces, bueno, me puse a hacer el cálculo y mientras lo hacía me vino la imagen mental del Sol y un satélite pasando por delante. Y a partir de ahí, no sé muy bien cómo fue la conexión en la neurona que hizo contacto, me empecé a preguntar cómo se verían los satélites pasando por delante de una estrella. Qué huella observacional dejaría, si sería detectable o no, y de ahí surgió la idea.

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